Juana de Ibarbourou (1892-1979)

Poeta y narradora. Nació en Melo, Murió en Montevideo. "Es el tercer caso de juventud genial que se ha dado en Montevideo, dijo Parra del Riego; pero fue la única que alcanzo innegable y temprana fama internacional. Su primer libro, Las lenguas de diamante, registra por lenguaje accesible una naturaleza verdadera, no simbólica, relegando elementos exóticos impuestos por el modernismo, y alcanza una inmediata popularidad.

Poesía hipervital, neo-romántica, privan en ella, no la búsqueda de novedades expresivas, sino la confianza en los impulsos íntimos del creador, y la expresión de una sensualidad sana. "Habiendo llegado al campo de la literatura americana cuando ya declinaba, en un ocaso de oros y púrpuras imperiales, el prestigio del 'modernismo', la autora de Las Lenguas de diamante aparece expresándose, en general, de manera mas sobria y desnuda, despojando el verso de aquel exquisito lujo narrativo y de aquellas musicales sonoridades que fueron norma y prez de la generación de Rubén Dario", dice Alberto Zum Felde.

Raíz salvaje, agrega un matiz de intimidad tierna, de naturaleza domestica. En 1929, se realiza en el Palacio Legislativo un acto en el se la consagra como Juana de América, lo que si bien extendió el alcance de su renombre, ya que asistieron figuras de prestigio americano (Zorrilla de San Martín, Alfonso Reyes, etc.) fue visto posteriormente como una proposición nacional algo exagerada. La influencia de las corrientes superrealistas abre un paréntesis de experimentación: La rosa de los vientos, Entre 1930 y 1950, Juana de Ibarbourou no publica ningún libro de poesía, aunque su impulso creador no cesa totalmente. Colman ese silencio tres libros de prosa, Loores`` de Nuestra Señora, Estampas de la Biblia, Chico Carlo, y uno de teatro para niños, Los sueños de Natacha. Cuando se reúne el hilo poético con Perdida ya no se interrumpirá.

La poesía se ira haciendo mas elíptica, mas sugerente, cada vez mas formalmente rica; la pasión se apoya en la razón:"y tan solo Minerva a mi costado / me habla,doctamente de poesía", siguiendo el ciclo natural de la vida. La pasajera certifica la persistencia creadora, la fidelidad, a sus temas y la capacidad de adaptación a nuevas corrientes."Ya no puede-dice Angel Rama-, ni personal ni socialmente, sostenerse como una afirmación objetiva, real, sino como rememoración. Pero esta calidad evocativa es la que impone ordenes formales hieráticos, una constelación de figuras poéticas y de imágenes pertenecientes a un repertorio congelado, ya que lo que pretende es, otra vez, la idealización y aun la eternización de una experiencia vital que se afirma como perfecta. A la red de un sistema poético, se suma esta otra, mas sutil y engañadora pero igualmente apasionante de la idealización normativa. Sin embargo, entre sus murallas, hay sitio para que se asome pronto un rostro auténtico enmarcado con valor, con sufrimiento, la experiencia de soledad y pánico, y aun para que se desgarre el laberinto y se oiga cantar una profunda verdad humana con sobrecogedor acento"

Ida Vitale

Esta biografía sobre Juana de Ibarbourou fue escrita por Ida Vitale (1923) Poeta y Critico nacido en Uruguay .

(Extracto de Historia de la Literatura Uruguaya - por Ida Vitale -)

En el primer cuarto de siglo , nuestra economía recorre líneas ascendentes. La Atenas del Plata resplandece prospera, en desarrollo, olímpica incluso. La ciudad, todavía apacible, no tiene el tenso nervio que su poeta adoptivo, el peruano que quiso ser uruguayo, Parra del Riego, trata de trasmitirle a través de su poesía; pero las glorias del fútbol le agregan a la suave satisfacción de ser un "estado de bienestar", insólito en nuestra América, la publicidad y la satisfacción de completar su imagen de armoniosa integración de las diversas caras de su cultura: física y espiritual.

En lo cultural, todavía disfrutábamos del renombre que un grupo de escritores nos había deparado; grupo contradictorio y rico como el que mas en el ámbito latinoamericano: Acevedo Díaz, Rodó, Viana, Vaz Ferreira, Vasseur, Herrera y Reisig, Delmira Agustini, Florencio Sánchez, Quiroga, María Eugenia Vaz Ferreira, por nombrar tan solo a los que tienen mayor y mas continental renombre.

Dos rasgos concitaban reiteradamente el asombro: la densidad intelectual de este centro, aparentemente desproporcionado al país, y la existencia de una poesía de calidad escrita por mujeres; varias, para mayor abundamiento.

En Delmira Agustini, en María Eugenia Vaz Ferreira, poetas ciudadanas, el paisaje apenas aparecía, servicial, en imágenes: "un campo muy vasto de ensueño y milagro", o como símbolo: "mar sin nombre y sin orillas".

En Juana de Ibarbourou, gradualmente, el paisaje se transforma en comprobación tenaz de lo natural, en búsqueda de lo concreto, no del símbolo o del simulacro, sino de la suma de elementos verídicos y verificables, esos mismos que una mirada simple descubre en el contorno. Cualquier lector de las "Lenguas de diamante" puede comprobarlo a través de una lectura ordenada de sus poemas. La naturaleza aparece al comienzo como la esplendorosa escenografía: luna de cobre, arenas de bronce, laurel florido, contra la cual el poeta vive su aventura amorosa. No es una noción abstracta y estéril, en cuanto aislada de la relación humana, sino que esta en sensualisima interacción.

Juana, temperamento afín en algunos aspectos a Delmira, continuo su modalidad; "Las lenguas de diamante" heredo, además de la libertad de cantar el amor total, una cierta inclinación temática, e inicialmente un vocabulario, impuesto por el modernismo, que refractaba levemente la realidad. Su visible independencia creadora, que la inevitable aceptación de influencias ambiente no disminuye, la hará apartarse de maneras que habían dado ya sus frutos, para afirmar lo que haría la peculiaridad de su estilo; frescura, humanidad, apariencia de espontaneidad, que puede esconder una operación critica constante.

Entre 1930 y 1950, Juana no publica ningún libro de poesía. En ese largo lapso edita en 1934 Los loores de Nuestra Señora y Estampas de la Biblia; en 1944 Chico Carlo; en 1945, Los sueños de Natacha.

La misma frescura juvenil de los primeros libros renace en la prosa de "Chico Carlo". Estos cuentos, ligados por tema y por tono, reconstruyen el mundo de Susana, la niñez de la autora. Su escenario es un pueblo de campaña humilde y verídico como los personajes que lo viven en torno a la fija luz de la madre.

Como a igualdad de valor suele corresponder mayor popularidad para los libros de ficción, "Chico Carlo" se ha convertido en el mas leido de los libros de la autora. En el ámbito de la literatura para niños y adolescentes comparte la suerte de "Platero y yo", libro con el que tantas, y no muy sutiles veces, ha sido comparado.

A través de toda su obra poética, la autora es fiel a ciertos temas; algunos, aunque no sean exclusivamente privativos de ella emanan de una experiencia vivida, que no comparten necesariamente otros poetas: el ansia de libertad, como deseo de vida natural y como deseo de viajar, de cortar amarras, y a la vez el sacrificio de este impulso ante el amor; la rebeldía ante la astringente vida ciudadana, los temas de la vida domestica. Otros temas son los grandes tópicos de la poesía universal: el amor, la muerte, el destino ultraterreno, la fugacidad de la vida. Este ultimo, insistido, resuena peculiarmente en ella. Juana como mujer de su época y condición, se siente constreñida en sus posibilidades, mientras el tiempo pasa llevándose ocasiones que no vuelven; y su paso, además, la priva de sus armas exclusivamente femeninas, su belleza, su frescura.

Los años pasan, la muerte toca en torno y se lleva los amores mayores y empieza a verse sola, y esta soledad se le hace anticipo de otra soledad mas radical.

Los temas son los mismos, pero las circunstancias que a ellos nos conducen han variado, y el acto lírico resultante tiene nuevas características.

Juana de Ibarbourou

 

BIOGRAFÍA

De soltera su nombre era Juana Fernández Morales, pero es mas conocida como Juana de Ibarbourou, apellido adoptado de su marido, el capitán Lucas Ibarbourou, con quien se casó cuando tenía veinte años. Es escritora uruguaya (Melo  8 de marzo de 1892-Montevideo 15 de julio de  1979). En 1947 fue elegida miembro de la Academia uruguaya, y en 1959 le fue concedido el premio nacional de literatura otorgado ese año por primera vez. Destaca por su inmensa popularidad, que le llegó muy pronto y le granjeó el titulo de "Juana de América". Estéticamente su obra depende del modernismo, y su temática tiende a la exaltación sentimental de la entrega amorosa, de la maternidad, de la belleza física, de la naturaleza, que expresa con cierto lastre retórico.

BIBLIOGRAFÍA

Escribió Lenguas de diamante (1918), con el que alcanzó un éxito instantáneo. Otras de sus obras son: Cántaro fresco(1920); Raíz salvaje (1922); La rosa de los vientos (1930); Los loores de Nuestra Señora y Estampas de la Biblia (1934); Chico Carlo (1944), cuentos autobiográficos de la infancia; Perdida (1950); Azor (1953); Mensaje del escriba (1953); Dualismo, antología; Destino, relatos; Oro y tormenta (1956); Juan Soldado (1971), colección de dieciocho relatos. Ha escrito también varias obras para niños: Ejemplario (1927), libro de lectura; Los sueños de Natacha (1945), teatro infantil sobre temas clásicos. En 1968 publicó un volumen antológico de su producción lírica: Los mejores poemas. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas

 

PRESENTIMIENTOS

Siempre suspiro por ti, ¡oh bosque!, y por ti, ¡oh campo!, y por ti, ¡oh agua! Estoy convencida de que en una vida ancestral, hace ya miles de años, yo tuve raíces y gajos, di flores, sentí pendientes de mis ramas, que eran como brazos jugosos y verdes, frutas tersas, pesadas de zumo dulce; yo estoy convencida de que hace un gran puñado de siglos, fui un arbusto humilde y alegre, enraizado a la orilla montuosa de un río. Por eso siempre suspiro por ti, ¡oh bosque!, por ti, ¡oh campo!, y por ti, ¡oh agua!.

[De El cántaro fresco]

EL ALMA DEL HUERTO

Nuestro huerto es nuevo y pequeñito. Los arboles recién empiezan a dar frutos. El ultimo invierno un naranjito ostentó ocho esferas de oro vivo entre sus ramas tiernas. Esta primavera en el manzano cuajaron hasta dos docenas de flores. Y con amor hemos vigilado el desarrollo de las frutas, primero pequeñitas como avellanas, luego esponjadas y tersas como senos de muchachas. Pintaban ya cuando los gorriones descubrieron tal tesoro. Y hemos tenido que arrancarlas a medio madurar, para evitar que esos golosos con alas malogren nuestra dulce cosecha. Y ahí están, ocultas en mi viejo aparador de cedro. Cuando abro el antiguo armario, un olor delicioso y suave llena el comedor. Es como si el alma del huerto estuviera escondida en el vetusto mueble y se esparciera de pronto por la habitación. Si el viento, extrañado de no encontrar ahora aromas frutales en mi quinta, preguntara un día:

-¿Dónde está el alma del huerto?

Mi viejo armario podría decir abriendo un poquito su puerta maciza por la que escaparía el olor a las manzanas:

-¡Aquí!

[De El cántaro fresco]

SELVA

Selva; he aquí una palabra húmeda, verde, fresca, rumorosa, profunda. Cuando uno la dice, tiene en seguida la sensación del bosque todo afelpado de musgos, runruneante de píos y de roces, lleno de los quitasoles apretados y movibles de las copas de los arboles, bajo las cuales las siestas ardientes son tan dulces y donde es tan grato, tan grato, tenderse a soñar. ¡Selva! ¡Oh, Dios mío, qué palabra tan alegre y tan fresca! ¡Qué palabra para mí tan llena de reminiscencias! Huele a eucaliptos, a álamos, a sauces, a grama; suena a viento, a agua que corre, a pájaros que cantan y pían, a roce de insectos y croar de sapitos verdes; evoca redondeles de sol sobre la tierra, frutas silvestres de una dulzura áspera, caravanas de hormigas rojas cargadas de hojitas tiernas, penumbra verdosa y fresca, soledad. ¡Oh Dios mío, evoca mis quince años y toda mi alegría sana inconsciente y salvaje!

[De El cántaro fresco]

EL TRIGO

Por frente a la ventana, donde me he sentado a coser, acaba de pasar, lento y pesado, un carro lleno de trigo. En la calle ha quedado un reguero de pajuelas y espigas amarillas y brillantes. Y todo mi corazón se va tras ellas y mis ojos no se cansan de contemplarlas y mis dedos tamborilean en los vidrios de la ventana, con ansias de traspasarlos y alargarse hasta palpar ese rastro dorado. Cuándo era niña, ¡cuanto me gustaba jugar en las parvas de trigo! Mi cabello rebelde y negro tomaba reflejos dorados bajo las pajitas brillantes que se prendían a él. Era en la época en que el aire es tibio y el viento tiene olor a margaritas. Yo era una chicuela salvaje y alegre y mis ojos no tenían entonces esta expresión ávida y triste que tienen ahora.

[De El cántaro fresco]

VESTIDOS NUEVOS

Creo a veces que las plantas son como las mujeres: les gusta cambiar de traje. Por eso en Otoño arrojan al suelo todas sus hojas amarillas y en Primavera se cubren de brotes brillantes. ¡Es que, de veras, es tan lindo ponerse un vestido nuevo! Y las acacias se adornan de moños blancos, los aromas de lunares de oro, los plátanos de borlitas verdes y los miosotis, como "Piel de Asno", le piden a l hada de las flores un vestido hecho de cielo. ¡Hasta los cardos, tan ásperos, sienten despertar su coqueteria y se prenden entre las duras greñas un penacho azul! ¡Me río yo de los botánicos que quieren explicar gravemente los fenómenos de la florescencia y de la vegetación! ¡Si al brotar y al florecer las plantas no obedecen a otro impulso más que al deseo de ponerse un bonito vestido nuevo! Por eso, también, crecen con preferencia en torno de las acequias, de los estanques, de los arroyuelos: para tener un espejo en que mirarse.

[De El cántaro fresco]

PUÑADOS DE POLVO

Por la persiana entornada entra al comedor en penumbra, un rayo de sol matinal. Y por la misma rendija sale a la calle, oblicua hacia arriba, una banda ancha y dorada de moléculas. Parece una legión de bailarines, pues, mirando atentamente, veo que cada uno de los puntitos rubios gira de una manera vertiginosa sobre sí mismo. Si yo supiera física, ¡cuantas observaciones podría hacer ahora! Pero no sé nada más que imaginar y soñar. Y miro con envidia a esa banda de átomos que se va a correr el mundo, llevándose quizás el secreto de todas mis intimidades. ¡Oh granitos de polvo que vais a ver lo que yo no he de mirar jamás: bosques, mares, ciudades, templos, auroras boreales, maravillas! De soplo en soplo, de ráfaga en ráfaga, recorréis la tierra, sorprenderéis el secreto de mil mujeres, y cuando el viento os vuelva a traer otra vez a este lugar, quizás haya transcurrido un gran montón de siglos. Yo no seré ya más que un puñadito de polvo amarillo. Y entonces me iré a danzar y a correr por el mundo con vosotros.

[De El cántaro fresco]

 

LA ORACION DE LOS GRILLOS

Quizás ni sabios ni poetas sepan explicar nunca esa especie de tristeza o de unción que el atardecer anuda en nuestra alma. Tal vez, únicamente, el hombre que implantó el rito de la oración de la tarde lo supiera. Y quizás lo sepan también los grillos, que de día trabajan o duermen y en las nochecitas de Enero elevan su canto, que puede ser muy bien un Padrenuestro o una Salve. Desde que he pensado esto, cuando oigo sus notas agudas entre la hierba de los caminos, al atardecer, ya no le digo a mi alma:

- Los grillos cantan.

Sino:

- Los grillos rezan.

[De El cántaro fresco]

LAS LENGUAS DE DIAMANTE

Bajo la luna llena, que es una oblea de cobre,

Vagamos taciturnos en un éxtasis vago,

Como sombras delgadas que se deslizan sobre

Las arenas de bronce de la orilla del lago.

Silencio en nuestros labios una rosa ha florido.

¡Oh, si a mi amante vencen tentaciones de hablar!,

la corola, deshecha, como un pájaro herido,

caerá, rompiendo el suave misterio sublunar.

¡Oh dioses, que no hable! ¡Con la venda más fuerte

que tengáis en las manos, su acento sofocad!

¡Y si es preciso, el manto de piedra de la muerte

para formar la venda de su boca, rasgad!

Yo no quiero que hable. Yo no quiero que hable.

Sobre el silencio éste, ¡qué ofensa la palabra!

¡Oh lengua de ceniza! ¡Oh lengua miserable,

no intentes que ahora el sello de mis labios te abra!

Bajo la luna-cobre, taciturnos amantes,

Con los ojos gimamos, con los ojos hablemos.

Serán nuestras pupilas dos lenguas de diamantes

Movidas por la magia de diálogos supremos.

[De Las lenguas de diamante]

LO QUE SOY PARA Ti

Cierva,

Que come en tus manos la olorosa hierba.

Can,

Que sigue tus pasos doquiera que van.

Estrella,

Para ti poblada de sol y centella.

Fuente,

Que a tus pies ondula como una serpiente.

Flor,

Que para ti solo da mieles y olor.

Todo eso yo soy para ti,

Mi alma en todas sus formas te dí.

Cierva y can, astro y flor,

Agua viva que glisa a tus pies,

Mi alma es

Para ti,

Amor.

[De Lenguas de diamante]

LA ENREDADERA

Por el molino del huerto

Asciende una enredadera.

El esqueleto de hierro

Va a tener un chal de seda

Ahora verde, azul más tarde

Cuando llegue el mes de Enero

Y se abran las campanillas

Como puñados de cielo.

Alma mía: ¡quién pudiera

Vestirte de enredadera!

[De Raíz salvaje]

DESCANSO

Delicia, delicia de la casa en sombra,

De la casa fresca bajo la canícula,

De la mecedora y el libro en la verde

Penumbra del patio techado de parras

Donde runrunean avispas glotonas

Y toda la siesta canta una chicharra.

Y luego, ¡delicia del sueño que afloja

La loca y eterna tensión de mis nervios!

[De Raíz salvaje]

¿SUEÑO?

Beso que ha mordido mi carne y mi boca

Con su mordedura que hasta el alma toca!

¡Beso que me sorbe lentamente vida,

como una incurable y ardorosa herida!

¡Fuego que me quema sin mostrar la llama

y que a todas horas por más fuego clama!

¿Fue una boca bruja o un labio hechizado

el que con su beso mi alma ha llagado?

¿Fue en sueño o vigilia que hasta mí llegó

el que entre sus labios mi alma estrujó?

Calzaré sandalias de bronce e iré.

Adonde esté el mago que cura me dé.

¡Secadme esta llaga, vendadme esta herida

que por ella en fuga se me va la vida!

[De Lenguas de diamante]

ANGUSTIA

Hoy estoy triste, amor.Hoy tengo el alma

Gris y desmelenada.

¡Tierra propicia para toda pena!

¡Para todo placer tierra negada!

La rosa de mi cuerpo

Hoy es lirio beato.

Con triples vendas la ciñó la angustia

Y yo con triples velos la recato.

Hoy estoy triste, amor. Hoy no pretendo

Sentir mi risa.

¡Me endurece los labios

un agror de ceniza!

[De Perdida]

LAS OLAS

Si todas las gaviotas de esta orilla

Quisieran unir sus alas,

Y formar el avión o la barca

Que pudiesen llevarme hasta otras playas...

Bajo la noche enigmática y espesa

Viajaríamos rasando las aguas.

Con un grito de triunfo y de arribo

Mis gaviotas saludarían el alba.

De pie sobre la tierra desconocida

Yo tendería al nuevo sol las manos

Como si fueran dos alas recién nacidas.

¡Dos alas con las que habría de ascender

Hasta una nueva vida!

[De La rosa de los vientos]